| Emilia Attias asegura que nunca fue “una chica inocente” y que solo tiene una cuota de ingenuidad con respecto a su físico y su belleza. “Me cuesta manejar mi cuerpo. De repente me pongo una pollera y una remera con escote y me siento con una postura infantil sin registrar que se me está viendo la chabomba o tengo las delanteras en exhibición. Suelo no ser consciente de mi seducción innata”, admitió. Cada vez que se mira al espejo Emilia dice que recibe una imagen que le agrada. “Soy coqueta, me gusta bañarme, encremarme entera, cuidarme la piel y relajarme de vez en cuando en un spa. Pero no me obsesiona el tema, jamás me verán operada, porque me da terror parecer artificial y morir al ser anestesiada. No sé cuándo comienza a cambiar el cuerpo, si a los 30 o a los 40, pero cuando vea en el espejo que las carnes están caídas, entonces será hora de anotarme en un gimnasio, hacer dieta, yoga y Pilates. Por el momento disfruto del baile y la pasión por la buena com |