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En suma, con la muerte del portavoz de las FARC no sólo pierde la guerrilla: pierden también los rehenes, sus familias, la sociedad colombiana en general; pierde la paz y ganan el odio y la polarización.
Con la muerte de Luis Edgar Devia, mejor conocido como Raúl Reyes, el principal negociador de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), ocurrida en territorio ecuatoriano durante una operación militar que el ejército colombiano llevó a cabo en la zona fronteriza de ambas naciones, el gobierno de Álvaro Uribe ha roto uno de los hilos fundamentales para poner fin al prolongado conflicto en ese país sudamericano.
En vida, Raúl Reyes se desempeñó como principal portavoz de la organización político-militar, participó en las negociaciones de paz durante la administración de Andrés Pastrana y fue un destacado integrante del secretariado –el órgano de gobierno de las FARC–, sólo por debajo de Manuel Marulanda, Tirofijo, por lo que es de suponer que habría |